Después de la pasada fecha de eliminatorias el mundial, la mayoría de los Colombianos quedaron con el mismo sin sabor de hace cuatro años, en donde también tuvimos que resignarnos a una inminente eliminación.
En la última fecha Colombia visitó a uno de sus rivales directos, Uruguay y se despidió de esta ciudad con un resultado en contra de 3-1. Cosas a favor pocas, aunque se jugó mejor que contra Ecuador, como muchas veces nos falto “garra” y en realidad sudar la camiseta (como tantas veces le hemos pedido a los jugadores). Por supuesto las críticas no se hicieron esperar. Unos culpaban al árbitro (pitaron fueras de lugar inexistentes, una expulsión injusta a uno de los nuestros y por supuesto la anulación de un gol legítimo), otros prefirieron culpar a los jugadores, y otros al técnico Eduardo Lara. Pero la realidad es solo una y es que en la tabla de posiciones Colombia regresa al séptimo puesto y ve que el sueño del mundial es cada vez más lejano.
A estas alturas se quiere hacer reformas contundentes, las culpas pasan de cabeza en cabeza, pero parece que nada funciona en realidad. Pero la esperanza es lo último que se pierde y mientras las matemáticas nos den vida, ahí estaremos alentando a nuestra selección y esperando verla en el mundial del 2010 y en lo posible no aplazar el sueño hasta el 2014.


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